1. Perfil inflamatorio favorable
El entrenamiento de fuerza genera inflamación aguda (necesaria para adaptación) pero también puede acumular inflamación crónica. AOVE, omega-3, polifenoles de vegetales y vino tinto moderado reducen marcadores inflamatorios (IL-6, TNF-α, PCR) sin bloquear la señalización anabólica.
Calder 2021, Br J Nutr
2. Salud cardiovascular = mejor rendimiento
La dieta mediterránea mejora función endotelial, reduce presión arterial y aumenta capacidad aeróbica. Un estudio en ciclistas (2022) mostró +4% VO2max tras 8 semanas vs dieta occidental isocalórica.
Mancini et al. 2022
3. Adherencia a largo plazo
Las dietas rígidas (pollo-arroz-brócoli 24/7) tienen tasas de abandono del 60-80% a los 6 meses. El patrón mediterráneo es flexible, social, sabroso. La adherencia es el factor #1 para resultados.
Shai et al. NEJM 2008
4. Microbiota intestinal saludable
Alta fibra de legumbres, verduras, cereales integrales + polifenoles = mayor diversidad microbiana. Esto mejora absorción de nutrientes, síntesis de vitaminas B/K, y reduce permeabilidad intestinal.
Rinninella et al. 2019